Nueva York despide entre trombones y aplausos a Willie Colón,

“El Malo del Bronx”

Miles de fanáticos, músicos y figuras de la salsa se congregaron este lunes 9 de marzo en Manhattan. El encuentro ocurrió en las afueras de la Catedral de San Patricio. Todos asistieron para despedir al trombonista, compositor y activista Willie Colón. Él fue una de las figuras más influyentes de la historia de la música latina.

El momento más emotivo de la jornada se vivió a la salida del féretro. Decenas de trombonistas de distintos puntos de la ciudad respondieron a una convocatoria pública. Se apostaron en las escalinatas de la catedral con sus instrumentos en mano para rendir el último homenaje al músico.

Al ritmo de La Murga, los trombones sonaron al unísono. Cientos de asistentes aplaudían y bailaban a lo largo de la Quinta Avenida. Fue una despedida que unió el duelo con la celebración.

Los actos fúnebres comenzaron el sábado 7 de marzo con un velatorio privado. El domingo 8 de marzo se realizó un velatorio público en White Plains. Allí, los fanáticos pudieron despedirse rodeados de flores, banderas puertorriqueñas y tributos musicales. La misa funeral en la Catedral de San Patricio fue celebrada en español e inglés. Además, se transmitió en vivo para quienes no pudieron asistir.

Durante la ceremonia, su hijo Diego Colón ofreció el primer discurso. Sus palabras resumieron el sentir de millones de personas. “Dejó una sombra gigante”, afirmó Diego. También destacó que el mundo entero fue cambiado por su música. Por su parte, el obispo Joseph Espaillat recordó cómo aprendió a conocer el trombón gracias a Willie Colón.

Un legado que trasciende generaciones

Willie Colón falleció el pasado mes de febrero a los 75 años. Deja atrás una carrera de más de cinco décadas y más de 40 álbumes producidos. Sus ventas superaron los 30 millones de copias en todo el mundo. Fue nominado en 10 ocasiones a los Grammy y colaboró con figuras como Celia Cruz y Rubén Blades.

Su manager, Pietro Carlos, lo definió con precisión. Afirmó que Willie no solo cambió la salsa, sino que la expandió y la politizó. “Su trombón fue la voz del pueblo”, sentenció.

El entierro fue privado por deseo del músico. Sin embargo, la despedida en las calles de Manhattan no pudo ser más pública ni más ruidosa. Así era Willie Colón: imposible despedirlo en silencio.


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